ONU pide acelerar transición y fijar plazos para dejar combustibles fósiles


El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió el 23 de septiembre en Nueva York que los países elaboren hojas de ruta con plazos claros para abandonar progresivamente los combustibles fósiles. El llamado ocurrió durante la Cumbre del Clima 2026, celebrada en el marco de la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU. Guterres advirtió que las emisiones globales siguen aumentando y sostuvo que continuar ampliando el uso de petróleo y gas prolongaría la dependencia energética, mientras presentó a las fuentes renovables como una alternativa cada vez más competitiva.
Entre las medidas planteadas, el secretario general pidió triplicar la capacidad mundial de energía renovable, duplicar la eficiencia energética, acelerar la electrificación, reducir las emisiones de metano y detener la deforestación. También señaló que el aumento de la demanda eléctrica, incluida la relacionada con la inteligencia artificial, tendrá que acompañarse de mayor capacidad renovable, redes eléctricas y almacenamiento. Guterres dirigió una parte central de su mensaje al G20, al señalar que sus integrantes concentran alrededor del 80% de las emisiones mundiales y deberían encabezar la transición.
El planteamiento no se limitó al cambio de fuentes energéticas. Guterres reclamó movilizar al menos 300 mil millones de dólares anuales para los países en desarrollo y elevar el financiamiento climático hasta 1.3 billones de dólares al año para 2035. Además, pidió triplicar los recursos destinados a adaptación, fortalecer la protección social de trabajadores y comunidades afectadas y extender los sistemas de alerta temprana a toda la población mundial para 2027. La transición, señaló, deberá tomar en cuenta las distintas capacidades de los países y evitar que los costos recaigan desproporcionadamente en las poblaciones más vulnerables.
El discurso tuvo además un componente de cierre de ciclo: el segundo mandato de Guterres como secretario general termina el 31 de diciembre de 2026, por lo que esta es la última Asamblea General que inicia bajo su gestión. Su llamado climático ocurre semanas antes de la COP31, prevista del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Türkiye, donde los gobiernos volverán a negociar la aplicación de sus compromisos frente al calentamiento global. Más que una decisión vinculante adoptada en Nueva York, la intervención de Guterres fue una exhortación política para que los países lleguen a esa cita con medidas y calendarios más concretos sobre energía, adaptación y financiamiento.



