La Universidad de México entra al Muro de Honor de San Lázaro por 475 años

La historia universitaria de México quedó inscrita en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados. Durante una sesión solemne realizada en San Lázaro, fue develada en letras de oro la leyenda “475 años de la Universidad de México (1551-2026)”, con la participación del rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, exrectores y representantes de la comunidad universitaria. La ceremonia materializó un reconocimiento aprobado previamente por la Cámara y cuyo decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación.
Los 475 años parten del 21 de septiembre de 1551, cuando el príncipe Felipe, en nombre de Carlos V, expidió la Cédula Real que permitió fundar la Universidad de México. La institución comenzó sus actividades en 1553 y posteriormente recibió el carácter de Real y Pontificia. La fecha, sin embargo, no significa que la actual Universidad Nacional Autónoma de México tenga 475 años de existencia jurídica continua: aquella universidad atravesó cierres, reaperturas y profundas transformaciones durante el siglo XIX, antes de que surgiera una nueva institución universitaria nacional en el siglo XX.
La Universidad Nacional de México fue creada mediante una ley expedida el 26 de mayo de 1910 y abrió formalmente sus puertas el 22 de septiembre de ese año como parte del proyecto educativo impulsado por Justo Sierra. En 1929 obtuvo su autonomía y comenzó otra etapa de su historia institucional. El propio Lomelí ha señalado, al referirse a la conmemoración, que entre la universidad novohispana y la institución actual no puede trazarse una línea simple de continuidad, sino una tradición educativa marcada por reorganizaciones, debates y distintos modelos de universidad.
La nueva leyenda tampoco es la primera referencia a la UNAM en los espacios de honor del Congreso. Desde 2003, el nombre “Universidad Nacional Autónoma de México” figura en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados, mientras que en 2024 el Senado incorporó su nombre acompañado por el lema “Por mi raza hablará el espíritu”. La inscripción de 2026 tiene un sentido distinto: dirige la mirada hacia una tradición universitaria iniciada en el siglo XVI y hacia las diferentes instituciones, rupturas y transformaciones mediante las cuales la educación superior mexicana llegó hasta la universidad pública contemporánea.




