La cultura como motor de cambio, premian iniciativas de Palestina, Brasil y México

La cultura como herramienta para transformar comunidades y reducir desigualdades fue el eje de la séptima edición del Premio Internacional CGLU-Ciudad de México-Cultura 21, cuya ceremonia se realizó el pasado 8 de octubre en el Museo José Luis Cuevas, en el Centro Histórico de la capital.
Organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y representantes de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), el encuentro reconoció proyectos que vinculan la cultura con el desarrollo sostenible, los derechos culturales, los cuidados y la igualdad de género.
En la categoría de ciudad, gobierno local o región, los principales galardones fueron para Ramallah, Palestina, por Patrimonio Vivo para un futuro resiliente, iniciativa enfocada en preservar la memoria y la identidad comunitaria, y para São Paulo, Brasil, por el Programa VAI, que brinda apoyo económico y técnico a jóvenes creadores de las periferias urbanas.
Durante la ceremonia, la secretaria de Cultura capitalina, Ana Francis López Bayghen Patiño, destacó la importancia de reconocer políticas públicas que promueven la justicia social, la solidaridad y la diversidad mediante la cultura. Por su parte, representantes de CGLU resaltaron el papel de las expresiones culturales para comprender y transformar la realidad de las ciudades.
En la categoría de personalidad fueron reconocidos la investigadora canadiense Nancy Duxbury y el académico indo-australiano Amareswar Galla. Asimismo, México destacó en el apartado de buenas prácticas con proyectos de Hidalgo, Puebla y Toluca, mientras que Maricá, Brasil, también obtuvo un reconocimiento.
Las menciones especiales fueron para iniciativas de Múnich, Alemania; Recife y Salvador, Brasil, y Pichincha, Ecuador, con propuestas relacionadas con la igualdad de género, los derechos de las mujeres y la participación cultural.
La jornada concluyó con una presentación de la Escuela de Mariachi Ollin Yoliztli Garibaldi, que interpretó temas emblemáticos de la música mexicana. Con estos reconocimientos, el premio reafirmó el papel de la cultura como motor de inclusión, identidad y desarrollo sostenible, además de impulsar el intercambio de experiencias que pueden inspirar políticas culturales en distintas ciudades del mundo.




